Pinturetas: rotuladores y lápices

Si en mi anterior post os conté sobre mis tabletas gráficas, hoy os voy a contar sobre mis pinturetas favoritas para dibujar tradicionalmentel. Lo intenté con las acuarelas, pero digamos que tenemos una relación difícil. Nos vemos muy esporádicamente. Y de aquella manera. ¿Por quién profeso amor verdadero cuando dibujo? Mis rotuladores Promarker y mis lápices Prismacolor Premier. Lo nuestro es una auténtica historia de ab-borrrr. Este post, acaba de empezar 🙂 Pinturestas: rotuladores y lápices.

Pasé por varios materiales antes de encontrar mi combo perfecto. Básicamente empecé por lo que ya tenía, que por muy caros que sean los materiales, si no tienes práctica, te va a salir un churrazo. Así que eso hice yo. Recopilé todo lo que tenía, desde témperas a las (malditas) acuarelas, carboncillo, lápices de colores, rotus, portaminas de diferentes grosores… ¡de todo!

Y tengo que decir que me quedé con muy poca cosa de esa mega-recopilación. Algunas cosas porque no me interesaban por ejemplo, los lápices de colores baratos. La pigmentación deja muchísimo que desear y, en algunos casos, no importa las pasadas o la presión que hagas, los colores quedaban deslucidos. En el caso de los rotuladores, digamos que…. se nota la calidad de las ligas mayores.

Prismacolor Premier

En cuanto a los lápices, está el team Polychromos de Faber Castell, que son una pasaaaaada, y está el team Prismacolor Premier, de los cuales soy fan fatal. Para mí son LOS LÁPICES. Ambas marcas son caras, pero se nota la diferencia. ¿Por qué prefiero los Prismacolor?

  • En cuanto los empieces a usar, no los vas a querer dejar. Ahí, empezando fuerte.
  • Tienen la mina más blandita y no hace falta apretar mucho para dejar unos colorazos.
  • Hacer sombreados con estos lápices es una maravilla.
  • Sus colores son potentes, ya no solo en intensidad, es que hasta los colores más claros son divinos y todos totalmente modulables.
  • Las mezclas… madre mía… puedes mezclar sin problemas y conseguir tonalidades nuevas si es que no dispones de la enoooooorme carta de colores que tienen.
  • Colores resistentes al agua, por si se te ocurre dar algunos toques de acuarela o rotuladores de base al agua.
  • El ilustrador de moda Paul Keng los usa y para mí eso ya es prueba suficiente de que son lo más.

Tengo algunos Polychromos, que he ido comprando por separado. Grises fríos y cálidos, el blanco para probarlo sobre papel negro… Y me gustan, claro que sí. Pero creo que ya les he pillado el rollo a los Prismacolor y por el momento, pa mí pa siempre.

Promaker y Brushmaker

Vamos a dejarlo claro, los Copic son como el santo grial de los rotus con base de alcohol, que son los que me ffffflipan. Tengo unos poquitos, porque son muy caros. Es lo que tiene ser el santo grial. Pero los que yo uso son los Promarker y, concretamente, los Brushmarker, de Winsor & Newton.

La carta de colores es brutal, duran un montón, la tinta es potente y tanto si usas la punta convencional, como la biselada o la de pincel, te van a encantar. Además, todos sus colores se pueden mezclar a las mil maravillas sin necesidad de usar un rotulador blender. Que tampoco me gusta mucho, la verdad, porque básicamente es un rotulador cargado de alcohol y… meh.

Además, ya no solo es que se puedan mezclar, también puedes conseguir unos volúmenes chulísimos aplicando los colores más oscuros sobre los claros. En serio, no tienen nada que envidiarles en cuanto a formulación de tintas a los Copic.

Diferencias entre Promaker y Copic:

  • Los Copic son recargables, con lo cual, en principio son carísimos (hay diferentes gamas de rotulador, los que yo tengo son los Ciao) pero comprando cargas de tinta, con tan solo unas 10-12 gotas, tienes el rotulador listo para ser usado. Cuando un Promarker se agota, se tira. Eso no mola.
  • Las puntas de pincel de los Promarker son un pelín menos flexibles que las de los Copic. De entrada, digamos que se adaptan a tu uso, pero claro, eso ya implica unas cuantas pasadas y gastar tinta. Aún así, funcionan de lujo y esto es solo una minucia.
  • Los Promarker, hasta donde sé, no tienen la posibilidad de que se les cambie las puntas. Los Copic sí, tienen recambios, que es otro punto a su favor. Con lo cual, lo que mantienes, es el «depósito» de la tinta y cada cierto tiempo lo recargas y vas cambiando las puntas a medida que se vayan deformando. Pero vamos, para que una punta de Promarker se te estropee, tienes que haber intentado apuñarlar el papel en vez de pintarlo.

Hay otras marcas de rotuladores de tinta con base de alcohol, obviamente. De hecho, hay una pugna por ser la versión barata de los Copic, pero… Como que no. Algunos son efectivos y pintan bien, pero no dejan de ser, en la realidad, una versión más económica de los Promarker. O ni eso, porque en muchos casos, la calidad de los colores, su capacidad de mezcla o duración dejan bastante que desear.

El papel

Tema fundamental el tipo de papel que uses, que parece que no, PERO SÍ.

Al usar rotuladores con base de alcohol, puede traspasar el papel y, si usas bloc, te mancha las hojas de debajo. Fail total. Ahí es cuando entran en juego los papeles especiales para dibujar con rotuladores. Winsor & Newton tiene bloc para usar no solo sus rotuladores, sino cualquier marca. También para tinta y pinceles. La tinta no traspasa el papel, pero tienes que dibujar en la cara apropiada del papel, si lo haces por el lado incorrecto, la habrás liado. El grosor es de 75 gr, blanco inmaculado y los colores quedan fabulosos. Briconsejo: si usas delineador en negro, mejor usarlo con base de agua, en el grosor que prefieras.

Tengo que decir que este tipo de papel fue todo un descubrimiento, porque no absorben tinta de más, como otros tipos de papel. Se agradece, sobretodo cuando son materiales que no son precisamente baratos.

Pero como ya os he comentado, yo combino los rotuladores con lápices de colores. Pues el papel especial para rotuladores no me vale con los lápices. FAIL. Y si usas otro tipo de papeles, tanto con textura/grano como los más lisos, el lápiz bien, pero la tinta, como os he dicho, o traspasa, se absorbe en exceso o se corre al mezclar con otros colores. TOTAL FAIL.

No hay problema, en mi fase de experimentación probé tantas cosas que encontré EL PAPEL. Es maravilloso, vale para tinta, para lápiz, incluso para acuarelas rápidas y sin complicaciones. Sin problemas para usar la goma de borrar (no se desmenuda o queda manchado como el especial para rotulador). Es el papel Bristol. Ma-ra-vi-lla. Yo uso el de Canson: satinado, ultra blanco, suave y sin ácido. Forever in love. Together forever. Nad más que declarar, señoría.

Otros materiales

Portaminas a tope de power. Sé que existe la facción del grafito, pero yo prefiero el portaminas. De 0.5 o 0.7 y de dureza media, aunque yo tiro más hacia las minas blandas. Prefiero jugar con la presión, me desquician las minas súper durísimas. Ahora, si tengo que hacer sombreados, sí que uso grafitos. Y sí, también de los blanditos.

Las gomas de borrar, ya sé que los ilustradores buenos, buenos, no las usan, pero como yo aún tengo mucho que aprender… Yo uso goma de borrar. Intento no usarla mucho, eso sí. Mis favoritas:

  • Una boma triangular que va en un «portaminas» de gomas, es la clásica de Milán y no me falta nunca en mi estuchito.
  • ¡La goma maleable! Uso la de Faber Castell porque esa es la que encontré en su día en la tienda de bellas artes y estoy in love co ella. Es LA GOMA. Súper fan, al nivel de Drawingwiffwaffles, que tiene una goma del tamaño de un huevo (¡o más!).
  • Tengo un borrador eléctrico de Derwent que me encaaaaanta para hacer las luces o borrar con precisión. Parece una chorrada, pero funciona. Y los recambios duran un montón.

Los pasteles, sep, me encanta usar los pasteles y ensuciarme los dedos haciendo difuminados y sombras. Tengo que decir que los tengo un poco apartados, pero los voy a volver a retomar, porque tengo alguna idea que quiero probar a ver si sigo conservando mi mojo.

Como véis en la foto, tengo una caja de colores básicos de Faber Castell y son una maravilla. Se pueden obtener infinitas tonalidades con tan solo 12 colores. Y bueno, si necesitas algún color en especial que no esté en la caja y tampoco te da el parné para comparte una caja más completa, siempre puedes comprarlos por separado. Que es lo que hago yo, que me pongo muy Diógenes en cuanto me dejan en una tienda de colorinchis varios.

Yo sé que a muchos les flipan los papeles con textura, pero yo soy más de papeles satinados y suaves porque me pirran las transiciones limpias. A veces he usado texturas, pero me cabrea que queden esos «poros» sin color. No puedo.

También me gusta usarlos sobre papel negro o papel kraft. Este último, es mi papel fetiche, que no sólo uso para pintarrajear, por cierto.

Los «puntafina«. No tengo ninguna marca favorita, pero tengo un montón: desde Pilot, Micron y algún Pigma. Por lo que he podido ver, al echar un vistazo en mis existencias, mi subcosnciente prefiere los Micron. Por supuesto, con diferentes grosores de punta. Y tienen que ser negros, negrísimos.

Y como rotulador con punta de pincel negro como el averno, el mejor que tengo es un Sakura. Ni el negro de Promarker o el de Copic lo superan. Quedan como grises a su lado. Encima su punta de pincel es realmente de pincel. Me encanta, porque así no tengo que usar tinta china y pinceles, porque con lo torpe que soy, el desastre está más que asegurado.

Y no os olvidéis de los sacapuntas, que no es tontería. Sobre todo si usas lápices de colores, como yo. Tener los lápices bien afilados es clave si, por ejemplo, tienes que hacer texturas como el cabello o líneas finas. Yo tengo varios de los de metal y que sirvan tanto para lápices normales como gruesos. Los de plastiquete me parece un bluf, poco fiables. El gustico ver todos los lápices con puntas perfectas… Es parte de mi TOC 😛

Mención especial: rotuladores Posca

Estos rotus no son con base de alcohol, son gouache (base de agua) y son fabulosos. Tienen diferenes grosores y también hay versión en punta de pincel. Estos últimos aún no los he probado y les tengo ganasssss. Se mezclan entre sí muy bien y es casi como pintar con pincel, solo que al tener punta, como que controlas mucho mejor el trazo. Todo es practicar.

Igual que los de Winsor & Newton, no son recargables, pero duran mucho. Tienen una buena carta de colores y los colores son ricos. Imposible que queden deslucidos. Con ellos se pueden hacer aguadas usando pinceles y, el blanco, te sirve tanto para aclarar el resto de colores como para usarlo para sacar brillos o usarlo de corrector sobre papel. En cuanto se seca, se puede pintar encima. ¡Es como un tippex del dibujo!

La otra parte del reto

Sep, ese reto que comencé la semana pasada, a partir de este boceto:

Boceto a lapiz en cuaderno de papel blanco. Chica glamurosa, showgirl de Las Vegas

Pues aquí os presento a esta señora en versión tradicional, con mis rotus Promarker/Brushmarker y mis lápices Prismacolor del amorrrrrrr.

Ilustración tradicional realizada con rotuladores Promarker, lápices Prismacolor y rotuladores Posca. Showgirl, chica glamurosa de Las Vegas
Me he vuelto a flipar con el pelazo, no lo puedo evitar.

Ha sido una chulada hacer la misma chica tanto en digital como en tradicional y experimentar con los diferentes materiales. Dibujar en tradicional para mí es como meditar. Los errores se notan más y son más complicados de arreglar que con una tableta y Photoshop. Un estornudo traicionero mientras estás con un rotu en la mano y se te va todo a la porra. Pero ese momento de paz que te da el concentrarte en las líneas, los difuminados, sombreados, decidir desde dónde quieres que venga la luz… No se puede comparar la experiencia del papel. Es como leer un libro en un Kindle o en papel. Uno te ahorra espacio, no hay problemas de peso, te puedes llevar una biblioteca entera contigo… pero ese placer de pasar las páginas, el tacto, el olor, manosearlo y hacerlo tuyo… Pues eso.

Para terminar el chorrazo de post

Ya lo he comentado al principio: no se trata de tener materiales ultra caros. Se trata de encontrar TUS propios materiales. Hay gente que con un boli Bic hace auténticas obras de arte y tan pichis. Es cuestión de encontrar con qué materiales te encuentras mejor dibujando. En mi caso, después ponerme firme y decidcir lo de retomar esto de dibujar, me propuse encontrar con qué quería hacerlo. Siempre me sentí más cómoda con los lápices y luego los rotuladores. Era cuestión de ir probando. Compraba unidades de esto y aquello, cajitas básicas, pedí muestras… Sí, hay que invertir, pero tampoco creáis que tanto, porque enseguida te das cuenta de lo que te va molando.

Así que hasta aquí, mi masterclass de los cachivaches que a me gustan cuando me tengo que poner a garabatear. Y más me vale usarlos con toda la paliza que di mientras estaba «en pruebas».

Recuérdote que aquí una servidora tiene unas tiendas preciosísimas en las que puedes encontrar MIS ILUSTRACIONES en un montón de cosas chulísimas. En serio, tienes que verlas: REDBUBBLESOCIETY6THREADLESS